dimarts, 15 de juliol del 2008
diumenge, 13 de juliol del 2008
dissabte, 21 de juny del 2008
invocacion al chacra unificado
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón.
Abriendo mi corazón como una hermosa esfera de Luz
Y permitiéndome expandirme.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón
Permitiéndole a la Luz expandirse
Cubriendo mi chakra de la garganta
Y el de mi plexo solar en un solo campo unificado de Luz
Adentro, a través y alrededor de mi cuerpo.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón,
Permitiéndole a la Luz expandirse,
Cubriendo mi chakra del entrecejo
Y el de mi ombligo
En un solo campo unificado de Luz
Adentro, a través y alrededor de mi cuerpo.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón,
Permitiéndole a la Luz expandirse,
Cubriendo mi chakra de la corona
Y el de la base
En un solo campo unificado de Luz
Adentro, a través y alrededor de mi cuerpo.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón,
Permitiéndole a la Luz expandirse,
Cubriendo mi chakra Alfa por encima de mi cabeza
Y mi chakra Omega por debajo de mi columna vertebral
En un solo campo unificado de Luz
Adentro, a través y alrededor de mi cuerpo.
Permito que la Onda de Metatrón resuene entre ellos.
Soy una unidad con la Luz.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón,
Permitiéndole a la Luz expandirse,
Cubriendo mi octavo chakra por encima de mi cabeza
Y mis muslos
En un solo campo unificado de Luz
Adentro, a través y alrededor de mi cuerpo.
Permito a mi Cuerpo Emocional que se funda Con mi cuerpo físico.
Soy una unidad con la Luz.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón,
Permitiéndole a la Luz expandirse,
Cubriendo mi noveno chakra por encima de mi cabeza
Y mis pantorrillas
En un solo campo unificado de Luz
Adentro, a través y alrededor de mi cuerpo.
Permito a mi Cuerpo Mental que se funda Con mi cuerpo físico.
Soy una unidad con la Luz.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón,
Permitiéndole a la Luz expandirse,
Cubriendo mi décimo chakra por encima de mi cabeza
Y por debajo de mis pies
En un solo campo unificado de Luz
Adentro, a través y alrededor de mi cuerpo.
Permito a mi Cuerpo Espiritual que se funda
Con mi cuerpo físico.
Soy una unidad con la Luz.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón,
Permitiéndole a la Luz expandirse,
Cubriendo mi undécimo chakra por encima de mi cabeza
Y por debajo de mis pies
En un solo campo unificado de Luz
Adentro, a través y alrededor de mi cuerpo.
Permito a nuestra Alma de Grupo que se funda
Con mi cuerpo físico.
Soy una unidad con la Luz.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón,
Permitiéndole a la Luz expandirse,
Cubriendo mi duodécimo chakra por encima de mi cabeza
Y por debajo de mis pies En un solo campo unificado de Luz
Adentro, a través y alrededor de mi cuerpo.
Permito a nuestra Alma Crística que se funda
Con mi cuerpo físico.
Soy una unidad con la Luz.
Respiro en la Luz a través del centro de mi corazón,
Pido que el nivel más elevado de mi ESPÍRITU
Irradie desde el centro de mi corazón llenando plenamente este campo unificado.
Irradio a lo largo de este día.
Soy una unidad con el ESPÍRITU.
diumenge, 8 de juny del 2008
diumenge, 1 de juny del 2008
diumenge, 25 de maig del 2008
dissabte, 24 de maig del 2008
Amor y Temor
«Un Curso de Milagros» señalaba dos estados mentales básicos: el amor y el temor.
Daba a entender que el temor es la fuente de todas las emociones negativas. La sencillez del concepto seduce y podemos tomarlo como punto de partida para examinar nuestros sentimientos:
Juanita dice:
- Estoy furiosa. ¡Es la cólera! ¡No es el temor!
Veámoslo con más detenimiento. Guillermo, su marido, llega a casa apestando a alcohol y perfume. Juanita está furiosa. Grita y arroja los platos de un rincón a otro de la cocina. Pero en realidad, grita porque está asustada. Porque teme que él haya dejado de quererla, teme perder a Guillermo y teme lo que significan esos largos cabellos rubios en la solapa de la chaqueta. Cuando nos ponemos furiosos, estamos muertos de miedo.
- Si estoy preocupado, es que estoy preocupado.
Pero «preocupado» no es más que otra manera de decir asustado. ¿Quién se preocuparía por nada, si no tuviese motivos para temer? Cuando estamos preocupados, tenemos miedo.
Nos ayuda a ser más sinceros con nosotros mismos. Descubrimos que generalmente no estamos trastornados por los motivos que creíamos.
Si quiero eliminar mis temores, ante todo debo admitir que están ahí.
Cuando digo «darme celos es una falta de consideración por tu parte», no adelanto nada. Estoy bloqueado.
Para desbloquear la situación debo ser capaz de preguntarme: «¿Por qué tengo miedo cuando veo que hablas con un desconocido atractivo?». De este modo encaro no una falta tuya sino un temor mío. Si admito mis temores tendré ocasión de superarlos.
Confesar nuestros temores nos ayuda a explicar nuestros sentimientos a los seres queridos.
- Cariño, estoy enfadada porque tengo miedo. Lo que temo es que si compras ese vehículo de siete millones no vamos a poder comer en un año.
- Te grito cuando llegas tarde a casa porque temo que tengas un accidente en el camino. Si te perdiera no sabría qué hacer, por eso tengo miedo.
Cuando admitimos nuestros temores evitamos ofender a los demás, ya que en esencia venimos a decir:
- Quiero que sepas que tengo miedo. No digo que sea culpa tuya.
Cuando admitimos que no estamos obligados a ser perfectos, y explicamos nuestros sentimientos aduciendo los temores que los motivan, los seres queridos se muestran comprensivos. Confesar la vulnerabilidad es mejor que gritar palabras ofensivas.
Recordemos también que los demás no se enfadan por las razones que ellos creen. Cuando te atacan, tú sabes que están muertos de miedo. Y sabiendo eso, no tienes por qué temerles.
- Pero si el amor y el temor son las dos emociones fundamentales – dirás -, ¿no significa eso que muchas personas viven permanentemente atemorizadas? Ya lo creo.
Mucha gente vive atemorizada. El miedo al ridículo, a engordar, a perder el empleo, el prestigio o el dinero, a la inseguridad ciudadana, a la vejez, a la soledad. Miedo a vivir, y miedo a morir, ¡he ahí la explicación de tantas conductas absurdas!
¿Cómo podrían mejorar? Siendo amados.
diumenge, 18 de maig del 2008
dissabte, 17 de maig del 2008
dijous, 15 de maig del 2008
energía espiritual
Del Libro "Abriendo las puertas de tu interior", de Eileen Caddy.
diumenge, 11 de maig del 2008
diumenge, 4 de maig del 2008
diumenge, 27 d’abril del 2008
dimecres, 23 d’abril del 2008
VOLVER AL AMOR. EL CIELO. LA PASCUA DE RESURECCIÓN
“El irresistible poder de la resurrección reside en el hecho de que representa lo que quieres ser”
La Navidad y la Pascua son soportes de nuestra actitud para que alcancemos una visión iluminada del mundo.
Con una visión iluminada de la Navidad, comprendemos que tenemos el poder, por mediación de Dios, de dar nacimiento a un Yo divino. Con una visión iluminada de la Pascua, comprendemos que este Yo es el poder del universo, ante el cual la muerte misma no tiene poder.
“La resurrección es el símbolo del júbilo” . Es el gran “aja”, el signo de la comprensión total del hecho de que no estamos a merced de la falta de amor, ni en nosotros mismos ni en los demás. Aceptar la resurrección es comprender que ya no necesitamos esperar más para vernos como seres sanados y enteros.
El mensaje de la resurrección es que la crucifixión jamás sucedió a no ser en nuestra cabeza. Tener conciencia de Cristo es comprender que el Cielo está aquí ahora. Nuestra tristeza no se basa en hechos, sino en una ficción. Es nuestra interpretación de los acontecimientos, y no éstos, lo que nos encadena. El Cielo es la transformación de estos acontecimientos en nuestra mente. “La resurrección es nuestro despertar del sueño, nuestro regreso a la sensatez, y por lo tanto nuestra liberación del infierno.”
Nos clavamos los clavos en manos y pies, aferrándonos a la interpretación terrena de las cosas cuando la opción de verlas de otra manera nos habría liberado y hecho felices. Rezamos pidiendo tener la capacidad de recordar constantemente que lo único real es el amor.
Al final del Libro de ejercicios de UCDM se nos dice “ Este curso es un comienzo, no un final”. Un sendero espiritual no es el hogar; es un camino hacia el hogar. Nuestra casa está dentro de nosotros, y continuamente estamos escogiendo entre descansar en ella o luchar contra la experiencia. “Lo que verdaderamente nos aterra -dice el curso- es la redención.”
Pero dentro de nosotros hay Uno que conoce la verdad, a quien Dios ha confiado el trabajo de ser más listo que nuestro ego, más hábil que nuestro odio hacia nosotros mismos. Cristo no ataca el ego; lo trasciende. Y Él está dentro de nosotros en todo momento, en todas las circunstancias. “El Cristo responde plenamente a nuestra menor invitación.”
Con nuestras oraciones Lo invitamos a entrar, a Él que ya está dentro. Cuando oramos, hablamos con Dios. Y Él nos responde con los milagros.
Dios amado, te doy este día, el fruto de mi esfuerzo y los deseos de mi corazón.
En tus manos pongo todas las preguntas, en Tus hombros deposito todas las cargas. Ruego por mis hermanos y por mí. Que podamos volver al amor.
Que nuestra mente pueda sanar. Que todos seamos bendecidos.
Que podamos encontrar el camino a casa,
ir del dolor a la paz, del miedo al amor,
del infierno al Cielo.
Venga a nosotros Tu reino, hágase Tu voluntad, así en la Tierra como en el Cielo.
Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria.
Por los siglos de los siglos.
Amén