"Nada de lo aquí escrito me pertenece.
Si hubiese alguna pertenencia,
sería el lazo de Amor con el cual se han atado
tantas bellas flores de conocimiento
que son ofrecidas a la humanidad
como un ramillete de Servicio"
Montaigne.

la flor de loto

La flor del loto es uno de los más antiguos y profundos símbolos de nuestro planeta. La flor del loto crece en el fango y se alza sobre la superficie para florecer con remarcable belleza. Por la noche la flor se cierra y se hunde bajo el agua, al amanecer se alza y vuelve a abrirse. El loto simboliza la pureza del corazón y de la mente. Representa longevidad, salud, honor y buena fortuna.

lo bueno, lo malo, lo igual o lo diferente....son tan solo proyecciones humanas...

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dimarts, 4 de març de 2008

VOLVER AL AMOR: LA ENTREGA. LA RENUNCIA A LOS RESULTADOS

3.- La renuncia a los resultados

“ Nunca perderás el rumbo, pues Dios es quien te guía”

Cuando abandonamos el intento de controlar los acontecimientos, éstos se suceden por sí solos en un orden natural que funciona.

Aprendemos a confiar en que el poder que mantiene unidas las galaxias puede manejar las circunstancias de nuestra vida.

La entrega, significa por definición, renunciar a los resultados.

La experiencia del amor es una opción que hacemos, una decisión de la mente: ver el amor como el único objetivo y el único valor real en cualquier situación.

La búsqueda externa de cualquier cosa- menos el amor- que nos complete y nos lleve a la fuente de nuestra felicidad es idolatría.

Nuestra única tarea en cada situación consiste simplemente en aflojar nuestra resistencia al amor.

Allí donde nos apegamos a los resultados, nos resulta difícil renunciar al control. Digamos:

“Dios amado, mi deseo, mi primera prioridad es la paz interior. Quiero la vivencia del amor. No sé lo que eso me aportará, y dejo en Tus manos el resultado de esta situación. Confío en lo que Tú quieras. Hágase Tú voluntad . Amén”

Dios es simplemente el amor que hay dentro de nosotros, de manera que retornar a Él es retornar a nosotros mismos.

Marianne Williamson. volver al amor