"Nada de lo aquí escrito me pertenece.
Si hubiese alguna pertenencia,
sería el lazo de Amor con el cual se han atado
tantas bellas flores de conocimiento
que son ofrecidas a la humanidad
como un ramillete de Servicio"
Montaigne.

la flor de loto

La flor del loto es uno de los más antiguos y profundos símbolos de nuestro planeta. La flor del loto crece en el fango y se alza sobre la superficie para florecer con remarcable belleza. Por la noche la flor se cierra y se hunde bajo el agua, al amanecer se alza y vuelve a abrirse. El loto simboliza la pureza del corazón y de la mente. Representa longevidad, salud, honor y buena fortuna.

lo bueno, lo malo, lo igual o lo diferente....son tan solo proyecciones humanas...

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dissabte, 24 de maig del 2008

Amor y Temor

«Un Curso de Milagros» señalaba dos estados mentales básicos: el amor y el temor.

Daba a entender que el temor es la fuente de todas las emociones negativas. La sencillez del concepto seduce y podemos tomarlo como punto de partida para examinar nuestros sentimientos:


Juanita dice:
- Estoy furiosa. ¡Es la cólera! ¡No es el temor!
Veámoslo con más detenimiento. Guillermo, su marido, llega a casa apestando a alcohol y perfume. Juanita está furiosa. Grita y arroja los platos de un rincón a otro de la cocina. Pero en realidad, grita porque está asustada. Porque teme que él haya dejado de quererla, teme perder a Guillermo y teme lo que significan esos largos cabellos rubios en la solapa de la chaqueta. Cuando nos ponemos furiosos, estamos muertos de miedo.


Jaime, que está preocupado por su hipoteca, observa:
- Si estoy preocupado, es que estoy preocupado.
Pero «preocupado» no es más que otra manera de decir asustado. ¿Quién se preocuparía por nada, si no tuviese motivos para temer? Cuando estamos preocupados, tenemos miedo.


¿Y qué es la envidia? No es otra cosa sino miedo. Nos vemos inferiores a otros y tememos que los demás estén de acuerdo con eso. Cuando envidiamos, tenemos miedo.


Lo que se oculta detrás de la cólera, de la envidia, de la preocupación, de la depresión, es el temor. Así pues, ¿en qué manera puede sernos útil ese concepto del amor/temor?
Nos ayuda a ser más sinceros con nosotros mismos. Descubrimos que generalmente no estamos trastornados por los motivos que creíamos.
Si quiero eliminar mis temores, ante todo debo admitir que están ahí
.

Cuando digo «darme celos es una falta de consideración por tu parte», no adelanto nada. Estoy bloqueado.
Para desbloquear la situación debo ser capaz de preguntarme: «¿Por qué tengo miedo cuando veo que hablas con un desconocido atractivo?». De este modo encaro no una falta tuya sino un temor mío. Si admito mis temores tendré ocasión de superarlos.


Confesar nuestros temores nos ayuda a explicar nuestros sentimientos a los seres queridos.
- Cariño, estoy enfadada porque tengo miedo. Lo que temo es que si compras ese vehículo de siete millones no vamos a poder comer en un año.
- Te grito cuando llegas tarde a casa porque temo que tengas un accidente en el camino. Si te perdiera no sabría qué hacer, por eso tengo miedo.

Cuando admitimos nuestros temores evitamos ofender a los demás, ya que en esencia venimos a decir:
- Quiero que sepas que tengo miedo. No digo que sea culpa tuya.


Cuando admitimos que no estamos obligados a ser perfectos, y explicamos nuestros sentimientos aduciendo los temores que los motivan, los seres queridos se muestran comprensivos. Confesar la vulnerabilidad es mejor que gritar palabras ofensivas.


Recordemos también que los demás no se enfadan por las razones que ellos creen. Cuando te atacan, tú sabes que están muertos de miedo. Y sabiendo eso, no tienes por qué temerles.
- Pero si el amor y el temor son las dos emociones fundamentales – dirás -, ¿no significa eso que muchas personas viven permanentemente atemorizadas? Ya lo creo.
Mucha gente vive atemorizada. El miedo al ridículo, a engordar, a perder el empleo, el prestigio o el dinero, a la inseguridad ciudadana, a la vejez, a la soledad. Miedo a vivir, y miedo a morir, ¡he ahí la explicación de tantas conductas absurdas!

¿Cómo podrían mejorar? Siendo amados.

dijous, 15 de maig del 2008

energía espiritual

"Cuando un armario está lleno hasta desbordar y las puertas están completamente abiertas, lo que está en su interior se cae afuera y nada puede detenerlo. Cuando las compuertas se abren, las aguas salen a torrentes con tremenda fuerza y poder, arrasando con todo lo que tienen por delante. Eso es lo que pasa con la energía espiritual que está en tu interior. Una vez que la has reconocido y liberado, nada puede detener su fluir. Se desborda, barriendo toda negatividad y discordia, llevando con ella paz, amor,armonía y comprensión. El amor es el que vencerá almundo; el amor es el que unirá a toda la humanidad. Por consiguiente, cuanto antes liberes el tremendo poder de tu interior y le permitas fluir libremente,antes contemplarás la paz y la armonía del mundo y la unidad de toda la humanidad. Cuando hay amor en tu corazón, extraes lo mejor de cada uno, porque el amor sólo ve lo bueno y eso es lo que atrae. No temas, ábrete, no retengas nada,déjalo fluir libremente.
Del Libro "Abriendo las puertas de tu interior", de Eileen Caddy.

dimecres, 23 d’abril del 2008

VOLVER AL AMOR. EL CIELO. LA PASCUA DE RESURECCIÓN

8.- La Pascua de Resurrección
“El irresistible poder de la resurrección reside en el hecho de que representa lo que quieres ser”

La Navidad y la Pascua son soportes de nuestra actitud para que alcancemos una visión iluminada del mundo.

Con una visión iluminada de la Navidad, comprendemos que tenemos el poder, por mediación de Dios, de dar nacimiento a un Yo divino. Con una visión iluminada de la Pascua, comprendemos que este Yo es el poder del universo, ante el cual la muerte misma no tiene poder.

“La resurrección es el símbolo del júbilo” . Es el gran “aja”, el signo de la comprensión total del hecho de que no estamos a merced de la falta de amor, ni en nosotros mismos ni en los demás. Aceptar la resurrección es comprender que ya no necesitamos esperar más para vernos como seres sanados y enteros.

El mensaje de la resurrección es que la crucifixión jamás sucedió a no ser en nuestra cabeza. Tener conciencia de Cristo es comprender que el Cielo está aquí ahora. Nuestra tristeza no se basa en hechos, sino en una ficción. Es nuestra interpretación de los acontecimientos, y no éstos, lo que nos encadena. El Cielo es la transformación de estos acontecimientos en nuestra mente. “La resurrección es nuestro despertar del sueño, nuestro regreso a la sensatez, y por lo tanto nuestra liberación del infierno.”

Nos clavamos los clavos en manos y pies, aferrándonos a la interpretación terrena de las cosas cuando la opción de verlas de otra manera nos habría liberado y hecho felices. Rezamos pidiendo tener la capacidad de recordar constantemente que lo único real es el amor.

Al final del Libro de ejercicios de UCDM se nos dice “ Este curso es un comienzo, no un final”. Un sendero espiritual no es el hogar; es un camino hacia el hogar. Nuestra casa está dentro de nosotros, y continuamente estamos escogiendo entre descansar en ella o luchar contra la experiencia. “Lo que verdaderamente nos aterra -dice el curso- es la redención.”

Pero dentro de nosotros hay Uno que conoce la verdad, a quien Dios ha confiado el trabajo de ser más listo que nuestro ego, más hábil que nuestro odio hacia nosotros mismos. Cristo no ataca el ego; lo trasciende. Y Él está dentro de nosotros en todo momento, en todas las circunstancias. “El Cristo responde plenamente a nuestra menor invitación.”

Con nuestras oraciones Lo invitamos a entrar, a Él que ya está dentro. Cuando oramos, hablamos con Dios. Y Él nos responde con los milagros.


Dios amado, te doy este día, el fruto de mi esfuerzo y los deseos de mi corazón.
En tus manos pongo todas las preguntas, en Tus hombros deposito todas las cargas. Ruego por mis hermanos y por mí. Que podamos volver al amor.
Que nuestra mente pueda sanar. Que todos seamos bendecidos.
Que podamos encontrar el camino a casa,
ir del dolor a la paz, del miedo al amor,
del infierno al Cielo.
Venga a nosotros Tu reino, hágase Tu voluntad, así en la Tierra como en el Cielo.
Porque Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria.
Por los siglos de los siglos.
Amén

dimarts, 22 d’abril del 2008

VOLVER AL AMOR. EL CIELO. LA NAVIDAD


7.- La Navidad


“El símbolo de la Navidad es una estrella: Una luz en la oscuridad.”


La Navidad es un símbolo de cambio. Significa el nacimiento de un ser nuevo, cuya madre es nuestra condición humana y cuyo padre es Dios. El niño nacido de esta concepción mística es el Cristo en todos nosotros.

Los ángeles son los pensamientos de Dios, sólo podemos oírlos en una atmósfera mental de pureza.

Muchos de nosotros ya hemos oído que los ángeles nos llaman. En ese momento se nos da la oportunidad, el reto de aceptar al espíritu de Dios, de acoger Su simiente en nuestro cuerpo místico. Si consentimos, permitiremos que nuestro corazón sea la matriz para el Cristo niño, un puerto donde pueda crecer en plenitud y prepararse para su nacimiento en la tierra. Dios nos ha elegido para que Su hijo nazca por intermedio de cada uno de nosotros.

“No hay sitio” dijo el posadero a José. La “posada” es nuestro intelecto, donde hay poco o ningún lugar para las cosas del espíritu. Pero Dios sólo necesita un poco de buena disposición por nuestra parte para que el Cristo nazca sobre la tierra.

Los pastores en el campo ven antes que nadie la “estrella de la Navidad”. Son los que atienden al rebaño, los que cuidan, protegen y sanan a los hijos de la tierra. Es lógico que sean los primeros en ver el signo de la esperanza, porque son ellos quienes la ofrecen. Han convertido su vida en un terreno fértil para los milagros. Ven la estrella y la siguen.

“Largo tiempo languideció el mundo en el error y el pecado, hasta que Él llegó y el alma sintió su valor.”

Con el nacimiento de Cristo, no una vez al año sino en todo momento, nos permitimos ser más de lo que éramos hasta ese momento. Expandimos nuestra conciencia de nosotros mismos y de nuestra deidad. “El hijo del hombre reconoce quien es, y al reconocerlo se convierte en el Hijo de Dios.”
Y así el mundo queda redimido, recuperado, sanado e integrado. El sueño de la muerte ha terminado cuando recibimos la visión de la verdadera vida. Jesús en nuestro corazón no es más que la verdad grabada en él. Él es en esencia la verdad de lo que somos. Nuestras vidas unidas forman el cuerpo místico de Cristo. Reclamar nuestro lugar en este cuerpo es regresar al hogar.


Marianne Williamson

dilluns, 21 d’abril del 2008

VOLVER AL AMOR. EL CIELO. LAS PUERTAS DEL CIELO


6.- Las puertas del Cielo
“No pienses que el camino que te conduce a las puertas del cielo es difícil.”

Somos una generación de hijos pródigos. Nos fuimos de casa y ahora se respira emoción en el aire porque hemos vuelto. Lo hicimos todo para destruir el amor que sentíamos por nosotros y por los demás, antes de que empezara a atraernos una vida sana. Eso no constituye nuestra vergüenza sino nuestra fuerza.

Hemos visto el lado oscuro, estamos listos para seguir adelante. La luz nos atrae.

No somos malos, estamos heridos. Y nuestras heridas constituyen nuestra oportunidad para sanar.

Hoy se respira en el aire un retorno a lo sagrado, pese al dolor, pese a los conflictos.... muchas personas han asumido su mandato, consciente o inconscientemente, y han provocado un sentimiento de una excitación contenida, de una esperanza del Cielo. En todos los ámbitos hay por lo menos vagas señales de que cada vez más personas asumirán responsabilidades mayores.

Tiene que haber un perdón masivo y colectivo de todo lo que ha sucedido para que nuestra cultura tenga la oportunidad de sanar y de volver a empezar.

En relación a nuestro pasado, lo importante no es lo que sucedió, sino lo que hayamos hecho con ello. Cualquier cosa puede contribuir a que ahora, si así lo decidimos, podamos ser personas más compasivas.

Lo importante nunca es lo que hicimos ayer, sino lo que hemos aprendido de ello y lo que estamos haciendo hoy.

Una nación, igual que una persona, admite sus propios errores, los expía y pide a Dios y a los hombres una oportunidad para volver a empezar. Esto no nos haría más débiles , sino humildes y honestos, dos rasgos sin los cuales no hay grandeza. Mientras no se produzca esta Expiación, poco margen habrá para una sanación milagrosa de los conflictos.
Hay mucho que hacer mientras permitimos que la motivación de transformar al mundo proporcione energía a nuestra alma y se manifieste en nuestras convicciones. Debemos tener fe en Dios y en nosotros mismos. Él nos hará saber lo que quiere que hagamos, y nos enseñará cómo hacerlo. En todas las comunidades hay trabajo por hacer. En todas las naciones hay heridas por sanar. En todos los corazones existe el poder de hacerlo.


Marianne Williamson

divendres, 18 d’abril del 2008

VOLVER AL AMOR.EL CIELO. EL FIN DEL MUNDO

5.- El fin del mundo
“El mundo no acabará destruido sino que se convertirá en el Cielo.”

Escaparemos de los horrores del mundo en vehículos que se adentren en el espacio interior. Estos vehículos serán nuestras mentes guiadas por el E.S.

¿Qué aspecto tiene el Cielo? La mayoría de nosotros no hemos tenido más que ligeros atisbos, pero han sido suficientes para que mantengamos la esperanza de regresar. UCDM afirma que hay una melodía ancestral que todos recordamos y que siempre nos llama, incitándonos en todo momento a regresar. El cielo es nuestro hogar. Es nuestro estado natural.

Hay un sentimiento de paz interior que proviene de un abandono total del deseo de juzgar. No sentimos necesidad de cambiar a los demás ni de ser diferentes de cómo somos. Podemos ver, por la razón que fuere toda la belleza de otra persona, sentimos que los demás pueden ver igualmente la belleza en nosotros.

El mundo considera la relación especial, sea romántica o de otra clase, como el único contexto válido para tal experiencia. Esta es nuestra neurosis primaria, nuestro engaño más doloroso. Seguimos buscando el amor en el cuerpo, pero no está ahí. “Nos embarcamos en una búsqueda interminable de lo que no podemos encontrar: otra persona, una circunstancia... que tenga las llaves del Cielo. Pero el Cielo está dentro de nosotros. No tiene nada que ver con las ideas de los demás y tiene todo que ver con lo que escogemos pensar nosotros mismos, no sólamente sobre una persona determinada, sino sobre todo el mundo. Así, perdonar a la humanidad entera, a cualquiera en cualquier circunstancia, es nuestro billete al Cielo, nuestro único camino de vuelta a casa.

Nuestro objetivo es Dios. Ningún otro nos dará alegría y tenemos derecho a la alegría. Aunque somos relativamente conscientes del poder de transformación del dolor, sabemos muy poco del poder de transformación de la alegría, porque sabemos muy poco de ella misma.

Hablar de alegría no es ser simplista. Sólo afirmamos que es nuestro objetivo. Como ya hemos visto, no hay manera de llegar al Cielo sin reconocer el infierno, no en su realidad última, sino en la que tiene para nosotros mientras permanezcamos en este mundo ilusorio, una ilusión ciertamente muy poderosa. UCDM no nos propone la negación de las emociones y la supresión de la oscuridad como camino hacia la luz. Es un proceso psicoterapéutico mediante el cual la oscuridad es traída a la luz. “Nadie puede escapar de las ilusiones a menos que las examine, pues no examinarlas es la manera de protegerlas.”

UCDM pregunta: “¿Qué es sanar sino retirar todo lo que obstaculiza el camino al conocimiento? ¿ Y de qué otra manera se pueden disipar las ilusiones sino es mirándolas directamente, sin protegerlas? El trabajo hacia la iluminación implica a menudo una desagradable y dolorosa movilización de lo que hay en nuestro interior, que se hace visible tanto para nosotros como para los demás, con el fin que podamos conscientemente liberarnos de nuestra oscuridad personal. Pero sin un compromiso con la luz, sin un intento consciente de ir al Cielo, seguimos enamorados de la oscuridad, demasiado tentados por sus complejidades.

La tentación de “analizar la oscuridad como vía hacia la luz” queda ilustrada en algunos modelos tradicionales de psicoterapia. Cuando es el ego quien la usa, la psicoterapia es una herramienta para la investigación interminable del ego: Culpabilización y concentración en el pasado. Cuando la usa el E.S es una búsqueda de la luz. Es una interacción sagrada en la que dos personas juntas, consciente o inconscientemente, invitan al E.S a entrar en su relación y a convertir las percepciones dolorosas en conocimiento amoroso. La única razón de que todos estemos tan necesitados de terapia es que hemos perdido la conexión esencial con el significado de la amistad. Cualquier verdadera relación, así como la verdadera religión, es una forma de psicoterapia. Lo único que piden los “psicoterapeutas del E.S”, profesionales o no, es aceptar la Expiación para sí mismos con el fin de que sus propias percepciones sanadas puedan ayudar a iluminar a los demás.

En el exterior de las puertas del Cielo hay mucha acción, dentro de una ilusión, una ilusión que debe ser transformada desde adentro. El único significado de cualquier acontecimiento en el mundo de la forma es que simula dentro de nosotros un impulso para dar la espalda al Cielo o alcanzar sus puertas. Mientras estamos ante las puertas sin saber hacia dónde ir, impulsados por el amor y sin embargo adiestrados para el miedo, necesitamos darnos cuenta de la sagrada responsabilidad que se nos ha puesto en las manos. Tomamos decisiones por todos y para muchos años.
Las decisiones que tomamos hoy, individual y colectivamente, determinan si el planeta se irá al infierno o al Cielo. Somos la generación de la transición. Las opciones críticas están en nuestras manos. Las generaciones futuras sabrán quiénes fuimos. Pensarán con frecuencia en nosotros. Nos maldecirán o nos bendecirán.

Marianne Williamson

VOLVER AL AMOR. EL CIELO. VER LA LUZ

4.- Ver la luz
“Hijo de la luz, no sabes que la luz está en ti.”

Sólo nuestra luz interior es real. No tenemos tanto miedo de nuestra oscuridad como de la luz que llevamos dentro. La oscuridad nos resulta familiar, es lo que conocemos. La luz, es decir, pensar en que efectivamente podríamos valer lo suficiente, es tan amenazador para el ego que le hace sacar sus cañones más poderosos para defenderse de ella.

Nuestra defensa contra la luz es siempre alguna forma de culpa que proyectamos en nosotros mismos o en los demás. Dios puede amarnos infinitamente, el universo puede apoyarnos interminablemente, pero mientras no coincidamos con la bondadosa apreciación que Dios tiene de nosotros y con el misericordioso comportamiento del universo, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para mantener a raya los milagros a que tenemos derecho.

El ego es la interminable necesidad que tiene nuestra mente de atacarse a sí misma. ¿Cómo podemos escapar de ello? Aceptando la voluntad de Dios como propia. Y Su voluntad es que seamos felices, que nos perdonemos, que encontremos nuestro lugar en el Cielo ahora.

No es nuestra arrogancia sino nuestra humildad lo que nos enseña que siendo tal como somos ya valemos lo suficiente, y que lo que tenemos que decir es válido. Es nuestro odio hacia nosotros mismos lo que hace que nos parezca difícil apoyar y amar a otras personas, porque apoyar a los demás equivale a apoyarnos también a nosotros.

Cuando sabemos que el amor es un recurso infinito, que hay suficiente abundancia de todo para todos y que sólo podemos conservar lo que damos, entonces dejamos de criticar a los demás y empezamos a bendecirlos.
Debemos aprender a tener pensamientos divinos. Los ángeles son los pensamientos de Dios. Los ángeles iluminan el camino, no envidian a nadie, no destruyen, no compiten, no cierran su corazón, no tienen miedo.



Marianne Williamson

dijous, 17 d’abril del 2008

VOLVER AL AMOR. EL CIELO. LA PRÁCTICA ESPIRITUAL


3.- La práctica espiritual.
“Una mente sin entrenar no puede lograr nada.”

El amor es algo más bello que el arco iris; requiere disciplina y práctica. No es solamente un sentimiento dulce. Es un compromiso radical con una manera de ser diferente, una respuesta mental a la vida que está en total desacuerdo con lo que piensa el mundo. El Cielo es optar conscientemente por desafiar la voz del ego. Cuánto más tiempo pasamos con el E.S, mayor es nuestra capacidad de concentrarnos en el amor. UCDM dice que los cinco minutos que pasamos con Él por la mañana, nos garantizan que Él estará a cargo de nuestros pensamientos en cualquiera de sus formas durante todo el día. Asumimos la responsabilidad de hacer un contacto consciente con Él.

Cuando meditamos, el cerebro emite otra clase de ondas. UCDM dice que lo fundamental son los ejercicios porque nos entrenan mentalmente, cambiando nuestros hábitos mentales. La meditación es un tiempo pasado con Dios en silencio y quietud, a la escucha. Durante el cual el E.S puede entrar en nuestra mente y realizar Su alquimia divina.

El libro de ejercicios de UCDM, proporciona un plan específico para abandonar una manera de pensar basada en el miedo y aceptar en su lugar otra basada en el amor. Nuestra actitud no influye en absoluto en su eficacia. Los efectos de la meditación al igual que los de los ejercicios son acumulativos.
La práctica espiritual constituye la base del desarrollo del poder personal. Cuando nos encontramos en el nivel supremo de nuestro ser, no es necesario que hagamos nada. Estamos en paz mientras el poder de Dios actúa a través de nosotros.

Marianne Williamson